Piénsalo por un momento. ¿Alguna vez te has sentido mal porque no sabías qué hacer con tu hijo?, ¿crees que eres peor padre o madre por ello?
Durante el confinamiento, a mí también me ocurrió.
Me llamo Melania y soy la mamá de una preciosa niña de 3 años, Carlota.
De repente pasé de las tardes a estar 24 horas al día con mi hija. Y aunque compartir ese tiempo con ella fue un regalo de la vida, en ocasiones también fue frustrante.
Me sentía exhausta, agotada y sin poder dedicar un solo segundo a otra cosa que no fuese cuidar de mi hija. Ella estaba feliz, pero yo sentía que extrañaba sus rutinas.
Y es que nuestros peques necesitan sus propios espacios para poder disfrutar, divertirse y explorar sus propias emociones, ¡y nosotros también!
Pero yo no era la única.
Empatice con muchos otros papás y mamás que no tenían con quién dejar a sus pequeños mientras trabajaban o necesitaban un momento de desconexión. Es algo natural ¡Somos humanos!
Si ya no podíamos acudir a los abuelos ni contar con los colegios… ¿Entonces cómo lo hacemos? Era la pregunta estrella.
Yo también soy mamá, y sé lo importante que es poder confiar en quién dejamos a nuestros hijos.
Así fue cómo nació Kangureo.
Darle un mejor futuro a mi hija Carlota fue mi motor. La ilusión de poder ayudar a otros papás en apuros, la excusa perfecta para que todo funcione.
Un win – win para las familias y un espacio colaborativo donde participar, disfrutar y criar a nuestros hijos con todo el amor y la confianza de saber que estamos compartiendo con ellos los momentos más bonitos de nuestra vida.
Bienvenidos a Kangureo.
Melania.
